Mi vida estalla con tu vida.
A tu lado, perdido, iluminado,
en un desierto
inventando primaveras.
Mi corazón se impulsa con tus latidos.
Acelerado, nocturno, taciturno,
pulso a pulso
conquistando cordilleras.
Mi cuerpo sigue el camino de tu cuerpo.
En lo más alto y en lo profundo,
busca secretos
recorriendo tu silueta.
Mi ser se llena de tu presencia.
Coincidencia con un toque de destino,
improvisado
o escrito en las estrellas.
Esta lucha intestinal, esta vida dividida terminó por desgarrarme la madrugada de un jueves cualquiera. Debajo estaba yo. Una voluntad olvidada, un voto robado, un sismo ignorado. Sed de creación. Movimiento.
sábado, 29 de octubre de 2011
miércoles, 12 de octubre de 2011
Octubre
Eres un mosaico de estrellas,
puedo delinear tu vida con estelas y cometas.
Viajas en el universo iluminando planetas,
girasol estelar,
la luz es el camino de tus sueños.
Yo soy un sencillo explorador espacial,
astronauta enamorado de las estrellas,
coleccionista de reflejos de la belleza universal.
Viajo entre galaxias admirando tus colores,
descubriendo tus misterios,
revelando tus fulgores.
Tú sigues andando entre esperanzas,
renovando remembranzas,
sembrando girasoles.
Pienso, a través del tiempo,
que somos más humanos y sinceros.
Tú, girasol estelar,
astro y destellos,
mujer, lunar,
eres también una viajera.
Viajamos compartiendo un mosaico de estrellas,
la belleza sideral.
puedo delinear tu vida con estelas y cometas.
Viajas en el universo iluminando planetas,
girasol estelar,
la luz es el camino de tus sueños.
Yo soy un sencillo explorador espacial,
astronauta enamorado de las estrellas,
coleccionista de reflejos de la belleza universal.
Viajo entre galaxias admirando tus colores,
descubriendo tus misterios,
revelando tus fulgores.
Tú sigues andando entre esperanzas,
renovando remembranzas,
sembrando girasoles.
Pienso, a través del tiempo,
que somos más humanos y sinceros.
Tú, girasol estelar,
astro y destellos,
mujer, lunar,
eres también una viajera.
Viajamos compartiendo un mosaico de estrellas,
la belleza sideral.
domingo, 9 de octubre de 2011
Discurso del hijo pródigo.
I.
Cayó de mis manos la última razón podrida,
una de esas con las que alimentaba a mis demonios.
Cayó y ennegreció el suelo que pisaba,
y hasta entonces me di cuenta de dónde me encontraba:
Fuera de mí, en algún rincón oscuro de la vida.
En un perdido refugio, en la más negra guarida.
Protegiendo a mis demonios,
mendigando sustento.
De cómo llegué allí no tengo historias ni recuerdos.
Estaba siempre aislado,
con los ojos cerrados,
ignorando a los cielos que siempre me guiaron
con su luz de luna mía,
con sus astros siempreclaros.
Me vi en esos momentos tan equivocado.
Cayó de mis manos mi última razón podrida,
me vi con mis demonios muriendo de hambre,
y decidí seguir estrellas, lunas distantes.
(...)
Cayó de mis manos la última razón podrida,
una de esas con las que alimentaba a mis demonios.
Cayó y ennegreció el suelo que pisaba,
y hasta entonces me di cuenta de dónde me encontraba:
Fuera de mí, en algún rincón oscuro de la vida.
En un perdido refugio, en la más negra guarida.
Protegiendo a mis demonios,
mendigando sustento.
De cómo llegué allí no tengo historias ni recuerdos.
Estaba siempre aislado,
con los ojos cerrados,
ignorando a los cielos que siempre me guiaron
con su luz de luna mía,
con sus astros siempreclaros.
Me vi en esos momentos tan equivocado.
Cayó de mis manos mi última razón podrida,
me vi con mis demonios muriendo de hambre,
y decidí seguir estrellas, lunas distantes.
(...)
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