Por cierto desierto
persigue su fe,
mitigando su sed con espinas.
Tormentas de arena
erosionan su piel
y despiertan sus viejas heridas.
Maldice los ojos que no pueden ver
y las ansias que no ha de beber.
Le siguen recuerdos que intenta perder
entre dunas sin juicio y sin ser.
Por cierto desierto
camina en silencio
tentado por siempre a volver.
Esta lucha intestinal, esta vida dividida terminó por desgarrarme la madrugada de un jueves cualquiera. Debajo estaba yo. Una voluntad olvidada, un voto robado, un sismo ignorado. Sed de creación. Movimiento.
lunes, 12 de diciembre de 2011
domingo, 11 de diciembre de 2011
Madurar.
Siempre me he opuesto a la visión de la vida como sacrificio. Me niego a creer que se vive cuesta arriba, sufriendo el reloj. No me siento desterrado del Edén. Me identifico más bien con aquellos que de día disfrutan el sol y de noche las estrellas.
Aunque la verdad es que con esa actitud me he topado con mil y un problemas. No quiero ser malentendido, no estoy declarando una renovación de principios. Estoy más bien lidiando con esto de crecer. Y es que el verbo madurar es un laberinto.
Por una parte, no significa perder la inocencia o la alegría. Creo que se trata de dejar la ingenuidad y asumir las consecuencias que tienen nuestras acciones. Empezar a preguntarnos qué efectos tiene nuestro estilo de vida en nosotros y en los otros. Entender nuestros hábitos y análizar nuestras elecciones. Proyectar nuestras opciones a presente y a futuro, y empezar a tomar decisiones.
La inmadurez es vivir a la deriva; es no preguntarnos en qué nos convertiremos si vivimos como vivimos; es asumir la ingenuidad de conocer nuestros sueños, y seguir imaginando que la corriente nos llevará hasta ellos. La inmadurez es vivir por inercia.
Crecer significa cambiar, cambiar significa actuar, actuar significa decidir, decidir significa madurar. No quiero ser de esas personas que envejecen tanto y crecen tan poco.
Decidir es elegir, y en cada elección se deja algo en el camino. Puede verse como un sacrificio, pero yo me identifico con quienes disfrutan las estrellas.
11/12/11
Por una parte, no significa perder la inocencia o la alegría. Creo que se trata de dejar la ingenuidad y asumir las consecuencias que tienen nuestras acciones. Empezar a preguntarnos qué efectos tiene nuestro estilo de vida en nosotros y en los otros. Entender nuestros hábitos y análizar nuestras elecciones. Proyectar nuestras opciones a presente y a futuro, y empezar a tomar decisiones.
La inmadurez es vivir a la deriva; es no preguntarnos en qué nos convertiremos si vivimos como vivimos; es asumir la ingenuidad de conocer nuestros sueños, y seguir imaginando que la corriente nos llevará hasta ellos. La inmadurez es vivir por inercia.
Crecer significa cambiar, cambiar significa actuar, actuar significa decidir, decidir significa madurar. No quiero ser de esas personas que envejecen tanto y crecen tan poco.
Decidir es elegir, y en cada elección se deja algo en el camino. Puede verse como un sacrificio, pero yo me identifico con quienes disfrutan las estrellas.
11/12/11
sábado, 29 de octubre de 2011
Mi vida estalla con tu vida.
A tu lado, perdido, iluminado,
en un desierto
inventando primaveras.
Mi corazón se impulsa con tus latidos.
Acelerado, nocturno, taciturno,
pulso a pulso
conquistando cordilleras.
Mi cuerpo sigue el camino de tu cuerpo.
En lo más alto y en lo profundo,
busca secretos
recorriendo tu silueta.
Mi ser se llena de tu presencia.
Coincidencia con un toque de destino,
improvisado
o escrito en las estrellas.
A tu lado, perdido, iluminado,
en un desierto
inventando primaveras.
Mi corazón se impulsa con tus latidos.
Acelerado, nocturno, taciturno,
pulso a pulso
conquistando cordilleras.
Mi cuerpo sigue el camino de tu cuerpo.
En lo más alto y en lo profundo,
busca secretos
recorriendo tu silueta.
Mi ser se llena de tu presencia.
Coincidencia con un toque de destino,
improvisado
o escrito en las estrellas.
miércoles, 12 de octubre de 2011
Octubre
Eres un mosaico de estrellas,
puedo delinear tu vida con estelas y cometas.
Viajas en el universo iluminando planetas,
girasol estelar,
la luz es el camino de tus sueños.
Yo soy un sencillo explorador espacial,
astronauta enamorado de las estrellas,
coleccionista de reflejos de la belleza universal.
Viajo entre galaxias admirando tus colores,
descubriendo tus misterios,
revelando tus fulgores.
Tú sigues andando entre esperanzas,
renovando remembranzas,
sembrando girasoles.
Pienso, a través del tiempo,
que somos más humanos y sinceros.
Tú, girasol estelar,
astro y destellos,
mujer, lunar,
eres también una viajera.
Viajamos compartiendo un mosaico de estrellas,
la belleza sideral.
puedo delinear tu vida con estelas y cometas.
Viajas en el universo iluminando planetas,
girasol estelar,
la luz es el camino de tus sueños.
Yo soy un sencillo explorador espacial,
astronauta enamorado de las estrellas,
coleccionista de reflejos de la belleza universal.
Viajo entre galaxias admirando tus colores,
descubriendo tus misterios,
revelando tus fulgores.
Tú sigues andando entre esperanzas,
renovando remembranzas,
sembrando girasoles.
Pienso, a través del tiempo,
que somos más humanos y sinceros.
Tú, girasol estelar,
astro y destellos,
mujer, lunar,
eres también una viajera.
Viajamos compartiendo un mosaico de estrellas,
la belleza sideral.
domingo, 9 de octubre de 2011
Discurso del hijo pródigo.
I.
Cayó de mis manos la última razón podrida,
una de esas con las que alimentaba a mis demonios.
Cayó y ennegreció el suelo que pisaba,
y hasta entonces me di cuenta de dónde me encontraba:
Fuera de mí, en algún rincón oscuro de la vida.
En un perdido refugio, en la más negra guarida.
Protegiendo a mis demonios,
mendigando sustento.
De cómo llegué allí no tengo historias ni recuerdos.
Estaba siempre aislado,
con los ojos cerrados,
ignorando a los cielos que siempre me guiaron
con su luz de luna mía,
con sus astros siempreclaros.
Me vi en esos momentos tan equivocado.
Cayó de mis manos mi última razón podrida,
me vi con mis demonios muriendo de hambre,
y decidí seguir estrellas, lunas distantes.
(...)
Cayó de mis manos la última razón podrida,
una de esas con las que alimentaba a mis demonios.
Cayó y ennegreció el suelo que pisaba,
y hasta entonces me di cuenta de dónde me encontraba:
Fuera de mí, en algún rincón oscuro de la vida.
En un perdido refugio, en la más negra guarida.
Protegiendo a mis demonios,
mendigando sustento.
De cómo llegué allí no tengo historias ni recuerdos.
Estaba siempre aislado,
con los ojos cerrados,
ignorando a los cielos que siempre me guiaron
con su luz de luna mía,
con sus astros siempreclaros.
Me vi en esos momentos tan equivocado.
Cayó de mis manos mi última razón podrida,
me vi con mis demonios muriendo de hambre,
y decidí seguir estrellas, lunas distantes.
(...)
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