Por cierto desierto
persigue su fe,
mitigando su sed con espinas.
Tormentas de arena
erosionan su piel
y despiertan sus viejas heridas.
Maldice los ojos que no pueden ver
y las ansias que no ha de beber.
Le siguen recuerdos que intenta perder
entre dunas sin juicio y sin ser.
Por cierto desierto
camina en silencio
tentado por siempre a volver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario