Me detengo,
volteo la cabeza para revisar el camino recorrido,
inspecciono el terreno,
reviso mis recursos.
Entonces intento ubicarme en mi mapa
lleno de anotaciones que ya no reconozco.
Advertencias, recomendaciones, borrones
y marcas que no significan ya nada para mí.
Caminos trazados que se cruzan con nuevos caminos descubiertos.
Hay además un espacio inabarcable que supera mis registros.
Intento mantener mi mapa actualizado,
dibujando las siluetas de nuevas cordilleras,
retratando mis encuentros y desencuentros,
corrigiendo mis indicaciones.
Este viaje parece una condena indefinida
de derivas y redescubrimientos,
de valores efímeros y destinos esquivos.
Yo ya tengo un camino, aún no sé para dónde vaya, pero estoy segura de que es contigo y eso es lo mejor que me ha pasado. Te amo.
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